La fiesta de cumpleaños

La fiesta de cumpleaños de Juanita iba a celebrarse y la mamá no quería que invitara a Pepito porque era muy grosero; pero ella suplicó y la madre accedió con la condición de que Pepito se comportase adecuadamente.
El día de la fiesta, conforme van llegando los niños, son formados en la entrada para quitarles su abrigo y colgarlo en un armario. Al llegar todos los niños, el payaso que ameniza la fiesta comienza con las adivinanzas para repartir los premios:
- A ver, niños: lana sube, lana baja, ¿qué es?
Pepito fue el único que levantó la mano y cuando el payaso le pide que responda, Pepito contesta:
- ¡La verga!
La mamá de Juanita, roja de vergüenza, le dice al payaso:
- ¡El abrito de Pepito, por favor, porque ya se va!
Juanita se tira al suelo con un berrinche y rogando:
- ¡Por favor, mamá, deja que se quede!
Tanto llora Juanita que la mamá accede a su petición y termina calmándose.
El payaso sigue:
- Niños: ¿agua pasa por mi casa, cate de mi corazón?
Ningún niño levanta la mano, a excepción de Pepito, y el payaso, nervioso, pregunta:
- ¿Quién más? ¿Algún otro niño?
Como nadie responde, no le queda más que preguntarle a Pepito y éste responde:
- ¡La verga!
- Ahora sí ¡el abrigo de Pepito! - grita la mamá de Juanita
Juanita se vuelve a tirar al suelo:
- ¡No, mamá, por favor, te lo ruego, que no se vaya, él es el alma de las fiestas!
Y acaba convenciendo a la mamá.
- Pero si vuelve a decir otra grosería, te juro que ahora sí se va"
Pepito no entendía nada, pues estaba convencido de la sensatez de sus respuestas. El payaso continúa con las adivinanzas:
- ¿Entra parado, sale mojado y huele a pescado?
De inmediato se levanta Pepito:
- ¡Mi abrigo, por favor, porque ahora sí, seguro que es la verga!