El niño y los rezos

El niño y los rezosUn padre acompaña a su hijo a su cuarto, se retira y ve que el niño se queda rezando, una imagen tiernísima, el padre mirando detrás de la puerta y el niño diciendo:
- Que dios bendiga a mamá, a papá, a la abuelita y... adiós, abuelo
Al día siguiente encuentran al abuelo tirado en el sofá, todo fiambre.
- Tiene que haber sido casualidad, tiene que haber sido casualidad. Porque este niño no puede adivinar el futuro, vaya, nunca se ha dado en la familia... -diciendo el padre
A los tres meses el padre vuelve a escuchar al niño rezando en su cuarto:
- Que dios bendiga a mamá, a papá... y adiós, abuelita
Al día siguiente la abuela aparece muerta en la cocina y el padre no puede aguantar su ansiedad
- Esto no va a ser casualidad ¡que este niño tiene poderes...!
Pocos días después, el padre vuelve a escucharlo rezando en su habitación:
- Que dios bendiga a mamá y... adiñós, papá
El padre se acuesta pensando que no le quedan más que unas horas, los ojos abiertos como platos. Al día siguiente va al trabajo, deja el coche en casa para evitar riesgos, en la oficina ni toca los enchufes, llega la tarde y, creyendo que su hora estaba ya cerca, decide ir a emborracharse a un bar próximo. A las dos de la madrugada, viéndose todavía vivo, vuelve a casa, donde le recibe su mujer:
- Querida, sé que es tarde, que no es normal mi estado, pero... he tenido un día muy malo, créeme
Ella le dice:
- ¿Que has tenido un día malo? ¿Que has tenido un día malo? Día malo el nuestro ¿Puedes creerte que se ha muerto Paco, el vecino, así, sin avisar?

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